viernes, 26 de septiembre de 2014

KROSS MOTOR DEL MADRID

Kroos no gripa nunca, por muchos kilómetros que le obligue a hacer Carletto. El centrocampista ha disputado los nueve partidos oficiales que ha jugado el Madrid esta temporada. Los nueve como titular. Y solo se ha perdido 45 minutos en lo que va de año, la segunda parte ante el Atlético en la vuelta de la Supercopa de España.

Y eso que se incorporó a la disciplina madridista el 5 de agosto, una semana antes de la Supercopa de Europa, en la cual debutó y disputó los 90 minutos. Es decir, con un Mundial entero a sus espaldas y con una semana de pretemporada, Kroos cogió el timón del equipo y no lo ha soltado.
No ha dado muestras de cansancio ni Ancelotti ha dejado caer que tenga que rotar. De hecho, el martes le dio descanso a Luka Modric de cara al partido del sábado ante el Villarreal y Kroos jugó los 90 minutos, como ha sucedido en los últimos seis encuentros consecutivos. Y nada parece indicar que mañana el día elegido por Ancelotti para hacerle descansar en un campo complicado como es El Madrigal.
Sólo se ha perdido 45 minutos en toda la temporada
El cuentakilómetros
Kroos debe ser el eje sobre el que se sustente el equilibrio de Ancelotti cuando la pizarra disponga un 4-3-3, el orden más común del Real Madrid y el que permite que todas las estrellas se junten al mismo tiempo sobre el césped, aunque aún se está acomodando al trabajo.
En el partido ante el Basilea fue el jugador que más distancia recorrió sobre el verde del Bernabéu, 11.411 metros, una muestra más de su compromiso. Incluso en un partido que resultó sencillo, su trabajo se dejó ver. Debe ser el pegamento de un equipo con tendencia a romperse debido al enorme peso de su ataque.
Ante el Elche se le notó más liberado, con la presencia de Illarramendi a su lado, y con más libertad para acercarse al balcón del área rival. Sin embargo, tal y como plantea Carletto su 4-3-3, la tarea de Kroos seguirá siendo acumulando partidos y minutos mientras siguen pasando números en su cuentakilómetros particular. El motor de Carlo nunca se para.

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